“yo no quería tener hijas”
dijo mamá con cariño.
y no había reproche. no me quería echar nada en cara.
me miraba con las disculpas flotando en sus ojos. por el sufrimiento que su decisión pudo traerme. por el dolor que acompaña mi existencia. por ser mujer, por vivir con miedo. por lo que venga después, por lo que está a punto de agotarse.
recogí sus disculpas y con mis manos quise transformarlo en agradecimiento. porque gracias a su decisión escribo, saboreo, canto y bailo. porque hay preocupación por el futuro, hay incertidumbre, pero también estoy tejiendo mi propio escudo.
mamá, ahora me acuerdo de ti.
yo tampoco quería tener hijas pero las tuve. con tus ojos, la piel blanca y traslúcida, rosa en las mejillas. Las miro y me acuerdo de ti, con miedo, “¿y si lo que queda de mundo no llega a tiempo para sostenerte?” “¿y si todo se acaba antes de que nosotras estemos felices y enterradas?”
con ellas en brazos no paro de pensar y si y si y si.
y si la profecía se cumple y esto se acaba conmigo dentro.
y si no son ellas las que se quedan sin tiempo. y si es mi vida a contrarreloj la que se lo quita todo sin permiso.


